Habitación compartida

Cuando llegas a la habitación del hospital no sabes que acompanyante tendrás. Que le pasará? Como está? Tuve mucha suerte con mis compañeras de habitación y sus familiares, son días los que compartimos. El primer día suele ser un poco frío, ya que no sabés como está ni de que hablar. Me acuerdo de cada una de ellas, con el tiempo he sabido que por desgracia muchas ya no están, el cáncer se las llevo... Algunas no llegaron a hacer tratamiento ya que su cáncer estaba muy avanzado. Teníamos confidencias, una semana daba para mucho. Nos ayudábamos mutúamente y nos dabamos apoyo.
Tube una compañera que era más o menos de mi edad. Tenía un cáncer en los huesos, su cuerpo no aguantaba las quimios. Cada vez que le hacian una la semana siguiente la ingresaban. Llevaba tiempo luchando, había probado muchos tipos de quimio y ninguno le sentaba bien. Pero tenía una actitud luchadora, optimista. Simpática y sobretodo buena persona. Llevaba su router al cuál me conecte. Ella trabajaba desde el hospital con su portátil. Se fue para casa un día antes que yo. No nos dimos el telf ni nada. Muchas veces me pregunto, que tal estará? Si me lees, que sepas que pienso mucho en tí.
En otro ingreso tenía una chica joven magrebí, le acababan de diagnosticar un linfoma. Estaba desconcertada, no sabía lo que era, no entendía mucho el español, su marido trabajaba mucho y ella se pasaba los días sola. Pasaban los médicos y le explicaban, ella poco entendía, cuando se iban se lo explicaba yo. Cuando venía su marido hablaba con el para decirle lo que le habían dicho los médicos. Estaba desorientada, la tenía que ayudar ya que yo hacía poco que había pasado por el shock del diagnóstico. Le pusieron la quimio y como una leona la aguantó sin protestar. Me preguntaba sobre los efectos y demás cosas, le decía que no se preocupara, que le estaban poniendo la cura. El último dia vinieron sus amigas, le trajeron dulces típicos de su pais, y me dio, estaban buenísimos. Nos despedimos entre lágrimas, esperando a que la próxima vez que nos vieramos fuera en la calle con nuestros hijos.
En un ingreso coincidí con una señora que era del mismo pueblo que yo. A su hija la había visto en el pasillo y me sonaba mucho. Me trasladaron a su habitación a las tantas de la noche, esa noche ya empezamos hablar con la hija. Al día siguiente ya hablé con la madre, no estaba muy bien. Con la hija hablabamos de todo y de cuando viviamos en Agramunt. Hicimos buenas migas. Vinieron mucha familia de ella a visitar a la madre, me daba a conocer ya que eran del mismo pueblo. Era una família fuerte y muy unida. Me dieron el alta, esa fue mi última quimio, nos despedimos y nos dimos el Facebook para tener contacto. A día de hoy lo mantenemos. Cuando me enteré que la madre murió me puse muy triste, ya sabía que podía pasar, pero la rábia y la impoténcia se apoderan. No era justo!!
Tantas muertes porbeata maldita enfermedad... Me acuerdo de cada una de ellas y al recordarlas un sentimiento de trisreza se apodera de mí.

Conocí a mujeres fuertes, valientes y luchadoras, me enseñaron a no rendirme, a mirar para delante.
Ví a familiares desvivirse por estas mujeres, les ví llorar, reír... Vi desde fuera como a los familiares les afecta tanto esta enfermedad. Me daba mucho que pensar y en lo afortunada que soy de tener a la família que tengo. Mi hermana era la que venía cada día y con ella compartía mis anecdotas del día. Y por supuesto Xavi que siempre estaba dispuesto a ayudar a las compañeras cuando lo necesitaban. Al igual que me ayudaban a mí.
A mis compañeras que ya no estan, os recordaré siempre, gracias por compartir conmigo unos días.


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