Segunda planta

Los hematológos hacía días que me estaban esperando. Prácticamente desde que supimos que era un linfoma. Era la primera vez que subíamos a la segunda. Planta recuerdo la sala de espera llena de gente con caras de angustia. Personas que estaban enfermas como yo. Me llamaron por megafonía, al despacho de oncohematólogia . Entremos mi madre Xavi y yo. Mi hematólogo un doctor simpático alegre lleno de vida y esperanza. Me hizo el mejor recibimiento que podía tener "Hombre Francesca! por fin te conocemos, llevamos tiempo detrás de ti y con muchas ganas de conocerte y empezar a tratarte. Me hizo un reconocimiento básico ,lo típico auscultación, respira un poco y cosas así. Me miró como llevaba el drenaje y me dijo que posiblemente pronto lo sacaríamos. Nos empezó a explicar lo que haríamos, la enfermedad que tenía y el procedimiento que seguiríamos. Teníamos que hacer quimioterapia para vencer al bicho. Ya estaba bautizado como bicho. Eran seis ciclos de quimio. La primera quimio con un ingreso y la siguientes si todo iba bien ambulatoria en el mismo hospital. Consistía en cada vez poner tres tipos de quimio. No pondré nombre de de cada quimio ,porque son nombres muy técnicos y no viene al caso. Me explicó los posibles efectos de la quimio . Cosa que ya sabía porque había ido leyendo y me había informado bastante. Aparte mi amiga Elena me había estado explicando cómo iba. Casualmente me habían puesto el mismo tratamiento que a ella. Uno de los efectos, era la pérdida del cabello. Cosa que ya me daba igual después de todo lo que había pasado. Con pel sin pelo, lo importante era véncer a la enfermedad. No me daba miedo quedarme calva. Un buen pañuelo lo arreglaba todo. Cuando ya teníamos todo hablado, me dijo que habíamos de poner un día para empezar con el tratamiento. Cuándo quieres empezar? Me preguntó. Sin dudarlo ni un momento le dije: Puede ser hoy? Se puso en su ordenador ya me programó para empezar esa misma tarde. Me dijo vete a comer y a las 2 vuelves a venir. Haremos analítica y ya empezaremos con la quimio. Ahí me planté y dije:  Yo puedo! Nos fuimos para casa. Comimos, hice la maleta porque me tocaba quedarme ingresada. Nos fuimos otra vez para el hospital.
Ese día era el principio de mi curación.
Cabe recordar que esto no és una carrera, sinó, más bien un maratón. Lo importante és llegar a la meta.
Una actitud positiva, es la mitad del tratamiento.
Permitete , reír, llorar, gritar... En cada momento haz lo que necesites.
Es el momento de pensar en tí..

Comentarios

Entradas populares de este blog

El principio

Un sueño

Resultados